Miembros de la Comisión para la Definición de Hipnosis:

Dr. Antonio Capafons (Universitat de València, España)*
Guy Montgomery, Ph.D. (The Mount Sinai Hospital, New York, EEUU)***
Dña. Irene Pérez (Práctica privada, España)*
Irving Kirsch, Ph.D. (Harvard Medical School, EEUU)***
D. Jorge Balaguer (Práctica privada, España)**
Dr. José A. Molina-del-Peral (Universidad Complutense de Madrid, España)*
D. José Fernández (Práctica privada, España)*
Joseph P. Green, Ph.D. (Ohio State University at Lima, EEUU)***
Dr. Juan Lamas (Universidad de A Coruña, España)*
Dra. M. Elena Mendoza (University of Washington, EEUU)*
Dra. Mª José Serrano (Universitat Oberta de Catalunya, España)*
Michael Heap, Ph.D. (University of Sheffield, Reino Unido)***
D. Pedro Velasco (Práctica privada, España)*
Dña. Pilar Domínguez (Universitat de València, España)
Dña. Sara Calzado (Práctica privada, España)*

* Socio de AAHEA; ** Socio de Honor de AAHEA; *** Miembro de Honor de AAHEA.

Una definición intensional¹ tentativa de hipnosis (AAHEA, 2017)

Esta definición está basada en las definiciones e ideas de la Sociedad Británica de Psicología (2001), Kihlstrom (1985), Kirsh (1994), Montgomery, Hallquist, Schnur, David, D, Silverstein, & Bovbjerg (2010), y los enfoques teóricos sobre hipnosis propuestos por Gorassini (1999), Hilgard (1965) y Sarbin y Coe (1972), entre otros.

”Hipnosis” es una construcción social con varias connotaciones que han evolucionado a lo largo del tiempo. El término habitualmente se usa para denotar un rango de interacciones sociales en las que los participantes activan roles basados en diversas formas de influencia social. Por lo tanto, la hipnosis implica un proceso en el que existe un acuerdo explícito o implícito entre las diferentes personas que creen que la situación es hipnótica, y que se utilizará una inducción y de-inducción (ritual o ceremonia). La inducción establece el escenario para la hipnosis, considerándosela frecuentemente como un componente del proceder hipnótico. Por ello, las personas hipnotizadas activarán los roles asociados a sus concepciones de la hipnosis. En la actualidad, la construcción social de la hipnosis denota una interacción entre una o varias personas (hipnotizadas) y uno o varios hipnotizadores. En esta interacción, el hipnotizador/es intenta/n influir en los sentimientos, el pensamiento y la conducta, de las otra/s persona o personas pidiéndole/s que se concentre/n en ideas e imágenes que pueden evocar los efectos deseados. Las comunicaciones verbales que el hipnotizador utiliza para lograr estos efectos se denominan sugestiones hipnóticas. Las sugestiones difieren de las instrucciones de la vida cotidiana en que las sugestiones que han tenido “éxito” se experimentan de forma no volitiva, de automaticidad o carencia de esfuerzo. La gente puede aprender a usar los procedimientos hipnóticos por su cuenta, lo que se denomina “auto-hipnosis”.

La hipnosis no es únicamente un conjunto de procedimientos y modos de usar las sugestiones, sino que también es un campo de investigación básica y aplicada que continuará evolucionando a medida que la ciencia avance en un mayor entendimiento de la construcción social conocida como hipnosis.

Pueden coexistir variaciones en la construcción social de la hipnosis basadas en este marco de referencia, resultando en diferentes formas de entenderla y conceptos para explicarla, así como diferentes procedimientos en sus aplicaciones prácticas.

Adenda a la definición de hipnosis

Según la investigación científica:

  1. La persona hipnotizada mantiene su propio control sobre su conducta, respuestas, ideas, decisiones, etc. De hecho puede resistir e ignorar las sugestiones hipnóticas, incluso darse contrasugestiones. Una contrasugestión es una sugestión que atenúa o elimina los efectos de una sugestión previa, y que puede darse la persona a sí misma (sea en hetero o auto-hipnosis) o puede dar el hipnotizador.
  2. Quienes hipnotizan no tienen ningún poder especial para poder anular el control personal de quien está siendo hipnotizado.
  3. La hipnosis no es en sí misma peligrosa, sino las falsas creencias que se tienen sobre ella, especialmente las de que potencia la memoria generando hipermnesia, la de que la hipnosis abre una vía de acceso al inconsciente en donde se mantienen intactos los recuerdos pudiendo incluso transportarnos a vidas pasadas y descubrir en ellas las causas de los posibles problemas actuales, y la de que tiene la capacidad para desarrollar aptitudes excepcionales, como la telepatía o la telequinesis o la falsa creencia de que con la hipnosis como única intervención puede subsanarse cuasi cualquier tipo de problema, lo que podría conllevar el abandono de, entre otras, intervenciones médico-psicológicas, y la búsqueda de ayuda en personal no cualificado para tratar los problemas, patologías, etc.
  4. Hay diferencias importantes en la habilidad de las personas para responder a las sugestiones hipnóticas, desde quienes casi no responden a ninguna, hasta quienes responden a sugestiones muy difíciles, como olvidar lo que pasó durante la hipnosis, experimentar amnesia de fuente o criptomnesia, y en especialmente tener alucinaciones positivas y negativas.
  5. Existen aplicaciones de la hipnosis en el ámbito experimental, donde puede usarse como una técnica para estudiar otros fenómenos psicológicos no relacionados con ella (como el efecto Stroop, sinestesias, etc.).
  6. Existen distintas teorías sobre la hipnosis. Unas la entienden como un estado, bien sea de trance, de alteración de conciencia o de focalización de la atención con restricción de la conciencia periférica. Otras entienden la hipnosis como el resultado de variables motivacionales, expectativas, contexto y presión social, control social, etc. Y por último, existen modelos integradores que toman conceptos de ambas posturas.
  7. No se ha encontrado todavía ningún referente empírico sea cognitivo, comportamental, subjetivo o fisiológico de un estado hipnótico, por lo que sigue siendo más una creencia que un hecho científicamente comprobado. Por lo tanto, se infiere que una persona está hipnotizada, o en ese estado, cuando responde a las sugestiones hipnóticas e indica que se ha sentido hipnotizada. Siempre es la persona hipnotizada quien delimita qué es lo que la hace sentirse hipnotizada o no.
  8. Hay multitud de formas de hipnotizar: las que sugieren sueño y aletargamiento, las que sugieren relajación y focalización de la atención con restricción de la conciencia periférica, pero no sueño, las que usan sugestiones para que la persona hipnotizada se sienta alerta, las inducciones activo alerta (se pide a la persona que haga ejercicio físico, y se le dan sugestiones de que su mente se activa), y de hipnosis despierta, donde la persona está activa físicamente y con los ojos abiertos, sugiriéndole que se da una expansión de su campo periférico de atención. Incluso inducciones conversacionales sin un ritual claro de inducción.
  9. Como procedimiento, la hipnosis funciona especialmente bien en el ámbito de aplicación clínica cuando se usa como coadyuvante, excepto para algunos casos de dolor donde es eficaz por sí sola.
  10. La hipnosis implica muchos modos de proceder clínicos y de aplicaciones prácticas en general, como se indica en la definición, bien se aplique en forma de hetero-hipnosis, o bien en forma de auto-hipnosis.

Aclaración sobre auto-self-hypnosis: Cabe entender la auto-hipnosis desde dos perspectivas que se derivan de la terminología de la lengua inglesa: self-hypnosis y auto-hypnosis. Como self significa sí mismo o yo, retomando a Coué (1922) quien aseguró que toda forma de sugestión es una forma de auto-sugestión, se ha defendido que toda forma de hipnosis es una forma de auto-hipnosis puesto que son variables de la persona las que determinan que ésta se hipnotice, no dependiendo de poderes o capacidades especiales del hipnotizador. Por otro lado, también se usa para describir el proceso por el cual la persona se auto-hipnotiza es decir, se aplica el ritual de inducción y des-inducción de la hipnosis, y se aplica a sí misma las sugestiones hipnóticas. En este sentido auto-hipnosis debería entenderse como auto-hypnosis en inglés (de auto -“αυτο” en griego de donde proviene la palabra-, que puede traducirse como “por sí solo” (http://dle.rae.es/?id=4Quv5F7&o=h), y no tanto como self-hypnosis. De este modo, la topografía de una auto-hypnosis es diferente de una topografía de una hetero-hypnosis, pero ambas implican una self-hypnosis, al ser la persona, su sí-mismo o yo, quien está hipnotizada, sea de forma autónoma (auto) o dependiente de otra persona o personas (hetero).

Aclaración sobre construcción social: Al plantear que la hipnosis es una construcción social, consideramos imprescindible acercarnos para comprender la aportación que realiza el Socioconstruccionismo. Uno de sus autores más relevantes, Gergen (1985), postuló una de las premisas fundamentales: La realidad es construida socialmente y por tanto, lo que observamos del mundo no define lo que conocemos, puesto que el conocimiento está determinado por los discursos que se han construido histórica y socialmente en un contexto cultural determinado (Ibáñez, 2003). De este modo, el Socioconstruccionismo considera los discursos que realizamos sobre el mundo no como una reflexión o mapa del mundo, sino como un dispositivo de intercambio social, que van generando y dando sentido a los fenómenos sociales que no los podemos definir como verdades absolutas y estáticas (Henríquez, 2010).

Desde esta aproximación, la realidad se establece como consecuencia de un proceso dialéctico entre relaciones sociales, hábitos tipificados y estructuras sociales (Berger y Luckmann, 1968). A nivel individual, hacemos uso de interpretaciones simbólicas, internalizando roles y nuestras identidades se van formando (y recreando continuamente).

En realidad, para tener una comprensión más acertada de este complejo proceso de construcción de la realidad, y de la realidad subjetiva, nos remitimos a Bourdieu (2008), quien retomando a Aristóteles, utiliza el término habitus para dar cuenta del conjunto de esquemas generativos a partir de los cuales las personas perciben el mundo y actúan en él. Este autor utiliza el concepto habitus junto con el de campo para explicar cómo las prácticas sociales se constituyen por la relación construida entre dos modos de existencia de lo Social: Por un lado, campo hará referencia las estructuras sociales externas: Lo social hecho cosas, es decir, posiciones sociales que se han construido en dinámicas históricas. De este modo, campo será el sistema escolar, el campo económico, el campo político. Por otro lado, habitus hará referencia a las estructuras sociales internalizadas, incorporadas en las personas en forma de esquemas de percepción, acción y pensamiento (no pensados por tanto).

El desarrollo teórico de estos términos nos facilita la comprensión y toma de conciencia del carácter continuamente transformador que caracteriza a nuestra realidad, puesto que, al modificarse personal y socialmente las interpretaciones y significaciones que se van otorgando a fenómenos y sucesos, la realidad va acompañándose de esos cambios.

Cuando afirmamos que la hipnosis es una construcción social hacemos referencia a que es un proceso que ocurre en el ámbito de una sociedad determinada y que es aceptado como natural por ella, aunque sabemos que es producto de la propia cultura, de las percepciones, interpretaciones y significaciones compartidas de las personas que la integran. Por tanto, al definir la hipnosis como una construcción social, hemos de definirla desde su constitución en la interacción social: como un producto de una construcción histórica social y cultural en permanente cambio y resignificación. Una de las implicaciones que se derivará de esta concepción, es que su carácter de transformación en función de los cambios que a nivel instituciones, creencias y significaciones se produzcan en los determinados contextos culturales. Si retomamos los términos que Bourdieu (2008) empleó para explicar su aproximación teórica (habitus y campo), fácilmente podemos entender que en el fenómeno social de la hipnosis, los individuos han de internalizar los roles, los esquemas y las significaciones necesarias para que se pueda llevarse a cabo el proceso de hipnosis. De gran relevancia es por tanto, la constitución de la realidad subjetiva y el carácter de complementariedad de roles, esquemas y habitus de las personas que hacen posible el proceso de la hipnosis. En esta definición de la hipnosis el concepto de role no es explicativo, sino descriptivo. En el proceso hipnótico se activa un role (que puede ser diferente en función de la construcción de la hipnosis realizada por la persona y quien le hipnotiza), pero con ello no se indica que es el role el determinante del comportamiento hipnótico. En un concepto meramente descriptivo inherente al de construcción social.
 

¹ Definición intensional es aquella que enuncia las condiciones necesarias y suficientes definitorias que el idioma agrupa en el concepto que se quiere definir.

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Referencias

  • Berger, P., & Luckmann, T. (1968). La construcción social de la realidad. Buenos Aires, Arg: Amorrortu.
  • Bourdieu, P. (2008). El sentido práctico. Madrid, Esp: Siglo XXI Editores.
  • British Psychological Society (2001). The nature of hypnosis. Leicester, UK): British Psychological Society. Recuperado 12-02-2017, http://ukhypnos.wpengine.netdna-cdn.com/wp-content/uploads/2015/01/The-Nature-of-Hypnosis_0.pdf
  • Coué, E. (1922/1956). La maitrise de soi-même par l’autosuggestion consciente [Self mastery through conscious autosuggestion]. Paris, FR: Éditions J. Oliven.
  • Gergen, K. J. (1985). The social constructionist movement in modern psychology. American Psychologist, 40(3), 266. doi:10.1037/0003-066x.40.3.266
  • Gorassini, D.R. (1999). Hypnotic responding: A cognitive-behavioral analysis of self-deception. En I. Kirsch, A. Capafons, E. Cardeña & S. Amigó (Eds.), Clinical hypnosis and self-regulation: Cognitive-behavioral perspectives (pp. 73-103). Washington, D.C.: American Psychological Association.
  • Henríquez, R. Y. (2010). La construcción social de la realidad: la posición de Peter L. Berger y Thomas Luckmann. Ars Boni et Aequi, 6(2), 289-304.
  • Hilgard, E. R. (1965). Hypnotic susceptibility. New York, NY: Harcourt, Brace & Wold, Inc.
  • Ibáñez, T. (2003). La construcción social del socioconstruccionismo: retrospectivas y perspectivas. Política y Sociedad, 40(1), 155-160.
  • Kihlstrom, J. F. (1985). Hypnosis. Annual Review of Psychology, 36, 385-418. DOI: 10.1146/annurev.ps.36.020185.002125 Retrieved, 12-02-217 http://socrates.berkeley.edu/~kihlstrm/hypnosis_memory.htm
  • Kirsch, I. (1994). Defining hypnosis for the public. Contemporary Hypnosis, 11(3), 142-143.
  • Montgomery, G. H., Hallquist, M. N., Schnur, J. B., David, D., Silverstein, J. H., & Bovbjerg, D. H. (2010). Mediators of a brief hypnosis intervention to control side effects in breast surgery patients: Response expectancies and emotional distress. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 78(1), 80-88. DOI 10.1037/a0017392
  • Sarbin, T. R., & Coe, W. (1972). Hypnosis: A social psychological analysis of influence communication. New York, NY: Holt, Rinehart & Winston.